sábado, 5 de abril de 2008

JESÚS, LO HIZO POR MI

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ISAÍAS 53:3-8

3.- Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

4.- Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

5.- Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.

6.- Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

7.- Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fué llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

8.- De la cárcel y del juicio fué quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque cortado fué de la tierra de los vivientes; por la rebelión de mi pueblo fué herido.

Cada año, en el día de mi cumpleaños, recibo de mi familia una tarjeta de saludo y celebración que me hace sentir muy especial. Artísticamente, a lo mejor puedo encontrar una tarjeta mejor y mas bien hecha, pero ninguna de ellas me hará sentir tan apreciado, porque simplemente, esta tarjeta fue hecha especialmente para mi. Ellos se esmeran en prepararla y pintarla y escribirla, SOLAMENTE PARA MÍ.

El pasaje de las escrituras que nos ocupa hoy día, refleja exactamente la misma idea:

¡JESÚS LO HIZO POR MI!

En una forma especial y dedicada a mostrar que tan tremendamente grande es el amor de Dios para con nosotros; que Él se separa de lo normal, para hacer algo súper especial para cada uno de nosotros. Tan especial que el se preocupó de revelar este acontecimiento, al Profeta Isaías, nada menos que 700 años antes que sucediera.

Cada vez que leo este pasaje, me hace sentir amado y apreciado por Aquel que precisamente, tiene mas razones que nadie para despreciarme y rechazarme. Mi rebelión y pecado, me pone en antagonismo contra El y en lugar de condenarme y emprisionarme para siempre en el infierno; Dios mismo se humaniza en la persona del Cristo y no solo da las órdenes para que yo pueda ser salvo, sino que va aun mas lejos y toma mi lugar para recibir el castigo y el sufrimiento que yo merezco.

¡Y EL LO SUFRIÓ TODOPOR MI !

Con todo mi corazón, para cada uno de ustedes.

Pastor Michel

Sus comentarios y preguntas son siempre bienvenidos en: mail@latinosparacristo.com




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